Un estelar Vinicius Jr. con un doblete, sumado a los tantos de Gonzalo y Fede Valverde, sellaron la octava victoria consecutiva en Liga para un equipo que dominó de principio a fin
El Real Madrid asaltó el liderato del campeonato liguero tras firmar una soberbia goleada (4-1) frente a la Real Sociedad en el Santiago Bernabéu. En una noche que comenzó con el minuto de silencio en memoria del legendario Manolín Bueno, el conjunto dirigido por Álvaro Arbeloa cuajó uno de los encuentros más completos de la temporada. Apoyados en un dominio absoluto desde la posesión del balón, los madridistas superaron con rotundidad a un combinado donostiarra que llegaba a la capital encadenando once jornadas sin conocer la derrota.
El encuentro estuvo marcado en su inicio por el regreso al once titular de piezas clave: Trent Alexander-Arnold y Antonio Rüdiger volvían al equipo tras superar sus respectivas lesiones, mientras que Vinicius Jr. regresaba tras cumplir sanción. Y el impacto de estas incorporaciones fue inmediato. Apenas habían transcurrido cinco minutos cuando el Real Madrid demostró su eficacia. Trent, exhibiendo su habitual precisión en el golpeo, sirvió un centro medido desde la banda derecha. En el corazón del área, Gonzalo demostró su instinto de ‘9’ puro para empujar el balón al primer toque y hacer inútil la estirada de Remiro, poniendo ya el 1-0.
Los blancos se mostraron excelentemente plantados sobre el césped durante el primer cuarto de hora, controlando los tiempos del partido. Sin embargo, en el minuto 21, una acción desafortunada equilibró la balanza. Huijsen llegó tarde al corte sobre Yangel Herrera en el interior del área y cometió una clara infracción que le costó la cartulina amarilla. Oyarzabal asumió la responsabilidad desde los once metros y no perdonó, ejecutando un disparo fuerte y al centro para firmar el empate.
Lejos de acusar el golpe, la respuesta del Real Madrid fue avasalladora, liderada por un Vinicius Jr. que volvió loca a la zaga visitante por el perfil izquierdo. Apenas un par de minutos después del tanto txuri-urdin, el brasileño desbordó con su habitual electricidad y fue derribado por Aramburu dentro del área. El propio Vinicius se encargó de transformar la pena máxima, devolviendo la ventaja al marcador (2-1).
Los de Arbeloa fueron un vendaval ofensivo y, en el minuto 31, Fede Valverde puso el Bernabéu en pie con otra obra de arte de las suyas. El centrocampista uruguayo, que terminó coronándose como uno de los hombres más destacados del partido, recibió un pase de Carreras en la frontal, y tras un control orientado para deshacerse de la marca de dos defensores, conectó un obús con el interior del pie derecho que se coló directamente por la escuadra.
La segunda mitad comenzó exactamente igual. Vinicius continuó siendo un tormento indetectable para la defensa realista y, en el minuto 47, fabricó el cuarto gol de la noche. El extremo se frenó en el pico del área, tiró un caño a Aramburu y fue derribado nuevamente por el defensor cuando ya le había superado. Si en el primer penalti apostó por un lado, en esta ocasión ajustó su disparo a la derecha del guardameta para sellar el 4-1 definitivo.
Con el choque completamente resuelto, Arbeloa comenzó a gestionar los esfuerzos. Cumplida la hora de juego, y tal como estaba pactado médicamente, Alexander-Arnold —quien pudo haberse marchado con un saco de asistencias— y Rüdiger abandonaron el terreno de juego para ceder su lugar a Carvajal y Alaba.
En la parcela ofensiva, Gonzalo continuó buscando el gol, especialmente en un disparo cruzado en el 70′ que Jon Martín logró salvar sobre la misma línea de gol.
El carrusel de cambios se completó con la salida de un gris Camavinga para dar entrada a Ceballos, la ovación a un imperial Valverde que dejó su sitio a Brahim, y la sustitución de un Tchouaméni en la medular por Cestero, consolidándose este último como una de las apuestas personales de Arbeloa en el primer equipo.
El Real Madrid cerró el encuentro administrando su renta. Una goleada que asienta a los blancos en lo más alto de la clasificación liguera y les llena de confianza antes de afrontar, este mismo martes, la ida del playoff de acceso a los octavos de final de la Champions League frente al Benfica en el Estadio da Luz.