El Real Madrid se impone con autoridad (4-1) gracias a los tantos de Rüdiger, Valverde, Huijsen y una obra de arte del centrocampista turco desde su propio campo, en una noche marcada por el protagonismo de la cantera
El Real Madrid sumó tres puntos fundamentales en el estadio Santiago Bernabéu tras golear al Elche en un encuentro que mantiene intacto el pulso por el título de Liga. El conjunto dirigido por Álvaro Arbeloa supo madurar un partido que comenzó espeso y terminó convirtiéndose en una exhibición de pegada. Los goles de Rüdiger y Valverde en el tramo final del primer tiempo abrieron el camino de una victoria que redondearon Huijsen y Arda Güler, este último con un tanto antológico que levantó a los aficionados de sus asientos. Una noche redonda que permite al equipo viajar a Manchester con las mejores sensaciones posibles en este decisivo tramo de la temporada.
El técnico madridista apostó por un once con menos rotaciones de las esperadas en un principio, destacando la presencia de Pitarch, quien continúa afianzándose como una pieza habitual en los esquemas del primer equipo. Los compases iniciales estuvieron marcados por la permisividad arbitral en los duelos divididos, lo que dificultó la fluidez en la circulación del balón. Ante la poblada defensa ilicitana, el Real Madrid intentó saltar líneas buscando el desplazamiento en largo de Thibaut Courtois hacia Vinicius Jr. y Fede Valverde, tratando de estirar el campo de forma vertical.
El primer aviso serio llegó en el minuto 11 con un potente disparo de Tchouaméni desde la frontal del área. El ritmo del choque sufrió un parón obligado en el ecuador de la primera mitad (minuto 21) tras un fortuito y duro choque de cabezas entre Camavinga y Sangaré. El jugador del Elche se llevó la peor parte y tuvo que abandonar el terreno de juego, obligando a los visitantes a realizar su primera sustitución.
Tras una primera media hora muy trabada y de escasas ocasiones, el Real Madrid pisó el acelerador y destrozó al rival en apenas seis minutos. En el 39′, Vinicius botó en corto un libre indirecto, Valverde conectó un potentísimo disparo que Dituro logró desviar y, tras una serie de rechaces en los que intervinieron Brahim y Pedrosa, el balón cayó llovido en el corazón del área. Rüdiger empalmó una preciosa volea para abrir la lata. Lejos de conformarse, el equipo asestó un nuevo golpe antes del descanso. En el 44′, Valverde confirmó su extraordinario estado de forma —suma cinco dianas en los últimos tres encuentros— con una maniobra espectacular. El uruguayo recibió en la frontal, amagó el disparo con la zurda sentando a su par y colocó el balón en la misma escuadra con la pierna derecha. Un auténtico golazo, imposible para el guardameta, que ponía el 2-0.
La segunda mitad arrancó con el mismo guión ofensivo. Nada más reanudarse el juego (48′), Brahim perdonó el tercero al robarle la cartera a Chust y plantarse en un mano a mano ante Dituro que culminó con un remate demasiado elevado. Con el partido bajo control, Arbeloa comenzó a mover el banquillo en el minuto 57, dando entrada a Yáñez, Gonzalo y Güler por Tchouaméni, Vinicius y un Valverde que se marchó bajo una ovación cerrada de los suyos.
Arbeloa realizó una rotación masiva en la que llegaron a participar hasta ocho canteranos a lo largo del choque: Carvajal, Fran García, Gonzalo, Thiago, Palacios, Manuel Ángel, Yáñez y Aguado, quien firmó su debut oficial en Liga sustituyendo a Rüdiger. La savia nueva aportó frescura inmediata. En el minuto 66, Yáñez sirvió un centro medido que Huijsen, confirmando su soberbio estado de forma y jerarquía defensiva, cabeceó al fondo de la red para instaurar el 3-0. Gonzalo acarició el cuarto poco después (78′) con un nuevo mano a mano que esta vez salvó Dituro.
En la recta final, el Elche logró el tanto del honor. Un desajuste en la salida de balón por parte de Camavinga terminó con un centro lateral que Manuel Ángel, en su intento de despeje, introdujo accidentalmente en la portería madridista (3-1, min. 85). Sin embargo, el destino tenía reservado el momento cumbre de la noche para el minuto 88. Arda Güler recibió el balón en su propio campo, levantó la cabeza, vio a Dituro adelantado y, sin dudarlo un instante, ejecutó un disparo con la zurda que sobrevoló todo el terreno de juego hasta colarse en la red. Un gol antológico, de premio Púskas.
El broche final al encuentro lo puso Thibaut Courtois en el minuto 95, firmando una intervención prodigiosa a bocajarro tras un remate de cabeza de André Da Silva. El pitido final confirmó una goleada que carga de moral al Real Madrid antes de afrontar su compromiso europeo en Mánchester.