El conjunto madridista superó con autoridad al Barcelona (80-61) en el Movistar Arena, cimentando su decimocuarta victoria en la Euroliga sobre un control absoluto del rebote y el dominio interior de Tavares y Garuba
El Real Madrid firmó una actuación impecable para adjudicarse el segundo Clásico europeo de la temporada, correspondiente a la vigesimoprimera jornada de la fase regular de la Euroliga. Apoyados por los más de 12.000 espectadores que se dieron cita en el Movistar Arena, los dirigidos por Sergio Scariolo exhibieron una solidez defensiva que secó por completo el caudal ofensivo de los culés. Con este triunfo (80-61), el equipo blanco no solo venga la reciente derrota sufrida en competición doméstica, sino que iguala al conjunto azulgrana en la clasificación continental con un balance de 14 victorias y 8 derrotas, ganando además el basketaverage particular.
La noche comenzó con un merecido y emotivo homenaje a Walter Tavares, reconocido ante su público tras haberse convertido recientemente en el máximo reboteador histórico de la Euroliga, superando la barrera de las 2.016 capturas. El pívot caboverdiano devolvió el cariño de la grada de la mejor manera posible: monopolizando el juego en ambos aros desde el salto inicial. En apenas cinco minutos, Tavares anotó los seis primeros puntos del equipo, capturó tres rebotes ofensivos y colocó un imponente tapón que propició un parcial de salida de 10-2.
El técnico visitante, Xavi Pascual, se vio obligado a detener el encuentro para reajustar sus piezas. La entrada de Shengelia y Hernangómez dio algo de aire al ataque barcelonista, pero el Real Madrid mantuvo la intensidad. Abalde y un excelso Chuma Okeke se encargaron de asfixiar en la marca exterior a Kevin Punter, la principal amenaza rival, que terminó el encuentro inédito desde la línea de tres. Con la aportación desde el banquillo de Maledon, Garuba y Deck, el cuadro madridista cerró los primeros diez minutos con una merecida ventaja de siete puntos (21-14).
El segundo cuarto arrancó con el Real Madrid ampliando su renta gracias a la efectividad de la segunda unidad. Cinco puntos consecutivos de Trey Lyles, sumados a la puntería exterior de Gabriel Deck y Usman Garuba, elevaron la diferencia hasta el +11 (32-21, min. 13). Sin embargo, el Barcelona logró reaccionar aprovechando unos minutos de imprecisión local. Liderados por las penetraciones de Laprovittola y forzando faltas para sumar desde el tiro libre, los visitantes firmaron un parcial de 0-9 que ajustó el electrónico (32-29).
Lejos de ponerse nervioso, el Real Madrid demostró la madurez que exige la máxima competición continental. El regreso a pista de Tavares y la clarividencia en la dirección de Facundo Campazzo devolvieron el orden al juego blanco. El base argentino conectó desde el perímetro y la defensa volvió a cerrarse a cal y canto sobre la pintura. Con un rotundo parcial de 11-2 en los minutos finales del periodo, el equipo se marchó a los vestuarios con el partido bajo control y una cómoda renta de doce puntos (43-31).
El paso por los vestuarios trajo consigo un nuevo intento de rebelión azulgrana. Brizuela asumió los galones ofensivos del Barcelona y, tras un parcial de 2-9, los visitantes volvieron a amenazar en el marcador (45-40, min. 23). Fue entonces cuando el Real Madrid dio el golpe definitivo al choque. Fieles a su guión y dominando la batalla por el rebote (36 frente a 28 al final del encuentro), los blancos enlazaron un demoledor parcial de 10-0. Mario Hezonja brilló en este tramo, castigando el aro rival tanto en transición como en estático, elevando la máxima renta hasta los quince puntos (55-40).
La maquinaria madridista funcionaba a la perfección. Gabriel Deck impartió un clínic de efectividad desde el perímetro, finalizando el choque con un inmaculado 4 de 4 en triples. El Barcelona, asfixiado por las constantes ayudas defensivas y la intimidación interior, cerró el tercer acto viéndose ampliamente superado en el parqué y en el marcador (63-47).
En el último y definitivo cuarto, Usman Garuba se erigió como el dueño absoluto del partido. El internacional español desató un vendaval de energía, sumando puntos, asistencias, rebotes e intensidad defensiva para certificar su sobresaliente actuación (16 puntos y 19 de valoración). La frustración visitante se hizo evidente ante la imposibilidad de quebrar el muro blanco, registrando su peor marca anotadora de la temporada. En los compases finales, con el choque completamente sentenciado y rentas superiores a la veintena de puntos (+23), Scariolo rotó al equipo, permitiendo incluso que Alex Len cerrara la anotación.
Un triunfo de prestigio, cimentado desde el esfuerzo colectivo y la defensa, que consolida al Real Madrid en la zona noble de la Euroliga ante un Movistar Arena entregado.