
El filial madridista, dirigido por Lerma en su primer encuentro como local, igualó el tanto inicial visitante gracias a una diana de Yáñez en la primera mitad de un partido de mucha exigencia física.
El Real Madrid Castilla sumó un punto frente al Mérida en el encuentro correspondiente a la vigésima jornada de la Primera Federación. El estadio Alfredo Di Stéfano acogió un duelo muy trabado y de gran exigencia física, que supuso además el estreno de Lerma como técnico en el banquillo local. A pesar de llevar el peso del partido, monopolizar la posesión y generar las ocasiones más claras, el Castilla no pudo pasar del empate (1-1) ante un conjunto extremeño que basó su planteamiento en el repliegue defensivo y la máxima contundencia en los duelos.
El partido arrancó con los habituales compases de tanteo. Durante los primeros diez minutos, el choque se desarrolló bajo un guión algo lento. El Castilla asumió desde el pitido inicial el control del balón y la iniciativa del juego, mientras que el Mérida esperaba ordenado en su campo. La paciencia fue clave y la primera gran oportunidad blanca llegó en el minuto 11. Una gran recuperación de Joan Martínez y una rápida transición liderada por Aguado, que rompió varias líneas y el balón acabó cayendo en la banda para Yáñez. Su centro, raso y muy tenso al área, encontró a Palacios, pero el remate se marchó rozando el poste en lo que pudo ser el primero de la tarde.
Sin embargo, cuando mejor plantado estaba el Castilla, llegó el gol visitante. En una acción desafortunada en la salida de balón, el Mérida presionó y recuperó en zona de peligro. Álvaro García, máximo goleador de la categoría con trece dianas, no perdonó la concesión y adelantó a los suyos prácticamente a placer, poniendo el 0-1 en el marcador. El tanto afectó momentáneamente a los de Lerma, que sufrieron un par de desajustes en la circulación durante los instantes posteriores.
Pese al momento del partido y liderados por un Pitarch omnipresente, que cuajó una soberbia actuación en la medular dirigiendo el juego, y la constante movilidad de Loren Zúñiga en la punta del ataque, el Castilla volvió a hacerse dueño absoluto del partido. Cerca del minuto 17, Zúñiga trazó varios desmarques que comenzaron a descolocar a la defensa extremeña. Palacios se sumó con éxito a la sala de máquinas, asociándose constantemente con el ‘9’ blanco en la búsqueda del empate. El Mérida, por su parte, trataba de frenar el ímpetu local a base de reiteradas faltas, lo que se tradujo en su primera tarjeta amarilla en el minuto 20.
Tras un pequeño susto en el que una imprecisión en salida terminó con el balón en el poste de Fran González (jugada que quedó invalidada por falta previa), el asedio madridista acabó dando sus frutos. En el minuto 36, tras una acción colectiva y una serie de rechaces en el interior del área que el Castilla peleó hasta el final, Yáñez cazó el balón entre varios defensores y lo envió al fondo de la red. Era el merecido 1-1 que revitalizó al Castilla, que cuajó sus mejores minutos en la recta final del primer tiempo, con un Aguado especialmente incisivo por su perfil. El Mérida, asfixiado, se vio forzado a realizar su primer cambio por lesión a cinco minutos del descanso, no sin antes dejar patente su intensidad con una falta sobre Joan Martínez que les costó una nueva cartulina amarilla.
A la vuelta de los vestuarios, el Mérida movió el banquillo dando entrada a Pareja por Javi Domínguez, pero la tónica del encuentro se mantuvo. A los 30 segundos, una nueva falta cortaba el juego, preludio de una reanudación en la que el Madrid continuó dominando ante los 1.482 espectadores que se dieron cita en el Di Stéfano.
Fueron quince minutos iniciales de acoso constante en los que solo la actuación de Csenterics impidió que se diera vuelta al marcador. El húngaro firmó dos intervenciones de muchísimo mérito ante disparos de Yáñez que ya se cantaban como gol. Con el paso de los minutos, el choque fue perdiendo ritmo. Las constantes interrupciones impidieron que el partido tuviera fluidez y el ritmo del inicio de la segunda mitad fue decayendo.
En el 67′, el Mérida trató de oxigenar su esquema dando entrada a Beni por Víctor Corral. Lerma, buscando soluciones para romper el cerrojo, movió su banquillo en el minuto 71, sustituyendo a un destacadísimo Pitarch y a Yáñez para dar entrada a Álvaro Leiva y Pol Fortuny. Leiva aportó una chispa de electricidad durante sus minutos sobre el verde, desbordando y buscando la portería. Ya en el 81′, Álvaro Ginés y Mesonero sustituyeron a Zúñiga y Palacios, mientras que Chiqui y Areso hicieron lo propio por Artola y Capi para el Mérida.
En la recta final, el conjunto extremeño priorizó mantener el resultado, minimizando aún más el tiempo de juego efectivo. El colegiado añadió cinco minutos, durante los cuales el Mérida aún tuvo tiempo para agotar sus ventanas con la entrada de Pipe por Martín Solar en el descuento. Finalmente, y pese al esfuerzo innegable de los canteranos, el 1-1 resultó inamovible en una tarde en la que el público que se despidió reconociendo el esfuerzo del equipo.