Dos zarpazos de brillantez en la primera mitad, obra de Linda Caicedo y Caroline Weir, sellaron el triunfo (2-0) en un encuentro de claro dominio madridista.
El Real Madrid sumó una nueva y merecida victoria frente al Sevilla FC en la decimoquinta jornada de la Liga F. El estadio Alfredo Di Stéfano presenció un triunfo gracias, sobre todo, a la enorme calidad ofensiva de las de Alberto Toril, letales en los metros finales. Los goles de Linda Caicedo, con una espectacular definición, y de Caroline Weir en el primer acto, resolvieron un encuentro muy serio en el que las blancas monopolizaron el juego, aunque carecieron de la puntería necesaria en el tramo final para haber logrado un resultado más abultado.
El encuentro arrancó con un ritmo muy pausado. Durante los primeros compases, el juego se desarrolló íntegramente en el centro del campo, con excesivas interrupciones y sin que ninguno de los dos equipos lograra establecer una circulación de balón fluida. Hubo que esperar hasta el minuto 10 para que el choque comenzara a ganar pulsaciones. Fueron Linda Caicedo y Athenea del Castillo, percutiendo incansablemente por los costados, quienes se encargaron de agitar el avispero y darle una marcha más al ataque madridista.
Pese a eso, al encuentro le faltaba intensidad general, traduciéndose en veinte minutos sin remates a puerta. Sin embargo, cuando el Real Madrid logró conectar a sus piezas en la zona de tres cuartos de campo, demostró una superioridad tremenda. En el minuto 23, la magia apareció en el Di Stéfano para romper el empate. Una combinación entre dos de las jugadoras más desequilibrantes del equipo concluyó en el 1-0: Weir habilitó a su compañera con un inteligentísimo tacón orientado, y Linda Caicedo, confirmando estar un peldaño por encima del resto, culminó la acción enviando el esférico directo a la escuadra.
Lejos de conformarse, las blancas aprovecharon el desconcierto hispalense para asestar el segundo golpe casi de forma consecutiva. Apenas cinco minutos después del primer tanto (28’), la presión alta de las blancas forzó un desajuste en la salida de balón de la zaga sevillista. El balón cayó en los dominios de Athenea, quien, con dos sutiles toques, dejó el balón en bandeja para que Weir anotara a placer, firmando así un partido sobresaliente con gol y asistencia en su cuenta particular en menos de media hora de juego.
La segunda mitad dio comienzo con la primera gran acción hispalense. El Sevilla, buscando recortar distancias rápidamente, generó su primer remate a puerta, pero Misa, siempre atenta, respondió con una estirada soberbia enviando el balón a córner..
A partir de ese instante, el choque entró en una fase mucho más controlada y dormida que la del primer acto. Conscientes de la ventaja, las madridistas bajaron las pulsaciones del partido a través de la posesión. Toril comenzó a rotar al equipo y, desafortunadamente, Linda Caicedo tuvo que retirarse del terreno de juego con aparentes molestias físicas. Ella y Alba Redondo dejaron su sitio a las jóvenes Irune y Ashley. Poco después, también abandonaron el césped Eva Navarro y una ovacionada Caroline Weir —una de las figuras más destacadas de la tarde—, dando entrada a Paula Comendador y Sheila García para oxigenar el equipo.
El ritmo plano del segundo tiempo solo se rompió en el minuto 80. Athenea, elegida como la mejor jugadora del partido gracias a su capacidad de trabajo y desequilibrio, fue derribada en el interior del área rival, provocando que el colegiado señalara la pena máxima. No obstante, la guardameta visitante adivinó las intenciones de Angeldahl y evitó el tercer tanto.
En el tramo final, la propia Athenea estuvo a punto de redondear su estelar actuación con una incursión por la banda derecha, pero su remate cruzado se marchó rozando el poste por muy poco. Finalmente, el Real Madrid sumó tres puntos de oro en un partido serio y de mucho oficio, en el que únicamente faltó una pizca de fortuna en los últimos metros para haber reflejado en el marcador una goleada mayor.